Campesinos en Xico: Ejidatarios, Jornaleros y Propietarios.
La tenencia de la tierra en Xico, al igual que en todo el país, es resultado de una larga historia. Después de la Conquista y de los primeros asentamiento s españoles, los indígenas logran conservar sus tierras a través de una merced (ver más arriba). Los hacendados se instalan en las partes bajas del municipio, las más aptas para cultivo de caña de azúcar (San Marcos).
Al final del siglo XIX se incrementa la presencia de inversionistas y “empresarios” agrícolas que consiguen tierra mediante compra, arrendamiento o adjudicación, en su mayoría en los márgenes altos del municipio (Tonalaco, Ingenio del Rosario, Buena Vista).
En la misma época, los rancheros de origen español residentes en Xico, compran tierras poco a poco y desarrollan fincas de café, naranjo, así como pastizales para ganadería vacuna, en su mayoría en los alrededores del pueblo, río arriba.
De los campesinos descendientes de los primeros habitantes o recién llegados, indígenas o no, pocos son los que conservan algunas tierras.
La primera solicitud (de restitución de tierras para Xico) tuvo lugar en 1915, siendo el segundo expediente abierto en el estado de Veracruz. Tuvieron que pasar 12 años para que se lograra una dotación ejidal provisional (la restitución fue negada), confirmada
por resolución presidencial hasta 1936.
En cambio la segunda solicitud, en 1921, (de dotación ejidal para San Marcos) se resuelve rápidamente, con una dotación provisional en 1922, confirmada un año
más tarde.
Pero no es sino hasta los años treinta que el movimiento se acelera: 18 solicitudes entre 1930 y 1944, de las cuales 9 desembocan en dotación o ampliación de dotación ejidal. Más tarde, en 1960-62 y sobre todo 1974-77, otras 7 solicitudes no logran más que
dos ampliaciones de dotación.
Datos relativos a las dotaciones ejidales en Xico:
• 10 resoluciones favorables, o sea creación de 10 ejidos, más sus
ampliaciones posteriores;
• 12 solicitudes negadas.
La principal ola de dotaciones y ampliaciones agrarias, hasta los años cuarenta, afectó 5437 hectáreas.
El municipio cubre 17600 ha. en total, pero solamente alrededor 10000 ha. de Superficie Agrícola Util (SAU, Censo Agrícola, Ganadero y Ejidal de 1970).
El reparto benefició a 709 ejidatarios, cuando la población total del municipio era de 9893 habitantes en 1940, con aproximadamente 1978 jefes de familia y 1200 personas económicamente activas en el sector agrícola (Censo de Población de 1940).
Estas cifras por sí solas subrayan la importancia de la repartición agraria, que implicó a más de la mitad de las tierras agrícolas, más de una tercera parte de los jefes de familia de aquella época, casi el 60% de la población económicamente activa en el sector agrícola.
Cabe recordar que los ejidos no están ubicados de forma homogénea en el territorio municipal.
Con excepción del ejido de Cuesta del Pino que pertenece al municipio de Coatepec, los ejidos se ubican en las márgenes del municipio, y más precisamente en sus extremidades: seis de ellos están ubicados en la parte alta del municipio, ocupando las tierras de seis propietarios anteriores (Coatitilan, Alvaro Obregón) fue creado con la sola zona urbana (13 ha.), sin lotes agrícolas.
Las dotaciones ejidales cambiaron profundamente la fisonomía del campo así como los paisajes agrícolas y agrarios de la zona.
En la parte baja, los ejidatarios, después de sembrar maíz para asegurar la alimentación familiar, empezaron a sembrar café y plátano, en lugares de monte o bosque que habían recibido en dotación.
En las partes altas, las condiciones ecológicas más difíciles dejan sólo para maíz, ganadería ovina-caprina, y explotación forestal.
Esta última conoce varias etapas, desde la de los contratistas en los cuarenta hasta la explotación clandestina, desembocando hoy en proyectos de explotación comunitaria y planeada del bosque.
Presentamos en el anexo alguna información acerca de las actividades agrícolas en el municipio, tanto en la parte cafetalera (datos del INMECAFÉ) como en las partes intermedias y altas (datos de la SARH).
Sin embargo pocos son los ejidatarios que logran vivir y reproducir sus unidades de producción, solamente con sus dotaciones ejidales.
En ese aspecto se asemejan bastante las condiciones campesinas ejidal y propietaria. Es preciso mencionar que además de las dotaciones ejidales, se dió un proceso de fraccionamiento de los predios en pequeña propiedad, a través de las ventas y herencias, que desembocó en un parcelarío mucho más fino que en la época prerrevolucionaria.

August 16th, 2008 at 10:59 pm
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